Cómo elegir el primer proceso para poner la IA a trabajar

Dos de los estudios de campo más citados sobre la IA en el trabajo muestran grandes ganancias en ciertas tareas y pérdidas en otras. La lección para elegir el primer proyecto está en la frontera entre unas y otras.

Casi todas las empresas tienen una lista de ideas para la IA. Lo difícil es elegir la primera, y la primera importa más de lo que parece: si sale bien, abre la puerta a las siguientes; si se queda a medias, la cierra durante años. La investigación de los dos últimos años ayuda a elegir mejor.

La frontera irregular

En 2023, un equipo de Harvard, Wharton y el MIT llevó a cabo uno de los experimentos de campo más citados sobre la IA en el trabajo. Participaron 758 consultores de BCG, alrededor del 7 % de la plantilla de consultoría de la firma, repartidos entre quienes trabajaban con IA y quienes trabajaban sin ella (Dell’Acqua et al., 2023).

En las tareas que estaban al alcance de la IA, los resultados fueron llamativos:

Con IA, los consultores completaron un 12,2 % más de tareas, terminaron un 25,1 % más rápido y entregaron resultados con un 40 % más de calidad.

Pero los investigadores incluyeron una tarea diseñada para quedar fuera del alcance de la IA. Ahí, quienes trabajaban sin IA acertaron el 84 % de las veces. Con IA, la tasa de respuestas correctas bajó a entre el 60 % y el 70 %. Los autores lo llamaron la “frontera irregular”: la IA es excelente en algunas tareas y se equivoca con total seguridad en otras que parecen parecidas.

Quién gana más

Un segundo estudio, publicado en 2025 en el Quarterly Journal of Economics, siguió a más de cinco mil agentes de atención al cliente en una empresa real. Con un asistente de IA resolvieron de media un 15 % más de casos por hora. En los profesionales con menos experiencia, la mejora llegó al 30 %. En los más experimentados hubo pequeñas ganancias de velocidad y pequeñas pérdidas de calidad (Brynjolfsson, Li y Raymond, 2025).

La lectura es importante: la IA traslada a los menos experimentados el conocimiento que ya tienen los mejores. Funciona mejor donde el trabajo es repetitivo, se sabe cómo es un buen resultado y hay mucho volumen.

Cuatro criterios para el primer proceso

De estos estudios se sacan criterios prácticos:

  1. Dentro de la frontera. Tareas en las que ya se sabe qué es un buen resultado: leer, clasificar, extraer, resumir, comparar, preparar borradores. Para empezar, evita las tareas que exigen un juicio ambiguo.
  2. Volumen y repetición. El 15 % más por hora solo se nota si hay muchas horas. Un proceso que se repite cada semana da un retorno visible enseguida.
  3. Resultado verificable. Si un error es fácil de detectar, la frontera irregular deja de ser un riesgo y se convierte en una lista de excepciones.
  4. Un responsable dentro de la casa. Alguien que sufre el problema y que defenderá la herramienta cuando necesite ajustes.

Una prueba antes de decidir

Antes de comprometerte con un proceso, ponlo a prueba. Escoge veinte casos reales, algunos fáciles y otros difíciles, y mira dónde acierta la IA y dónde falla. Es la forma más barata de descubrir a qué lado de la frontera está tu problema antes de invertir en él.

Fuentes

  1. Dell'Acqua, F., McFowland, E., Mollick, E. et al. (2023). Navigating the Jagged Technological Frontier: Field Experimental Evidence of the Effects of AI on Knowledge Worker Productivity and Quality. Harvard Business School Working Paper 24-013 (resumido por E. Mollick, One Useful Thing).
  2. Brynjolfsson, E., Li, D., Raymond, L. (2025). Generative AI at Work. The Quarterly Journal of Economics, 140(2), 889-942.

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