Cuando una empresa decide apostar por la IA, enseguida llega a una encrucijada: comprar una herramienta ya hecha, construirla con un equipo interno o trabajar con un socio especializado. Durante un tiempo, construir parecía la opción natural de las grandes empresas. Los datos más recientes dicen otra cosa.
Qué cambió entre 2024 y 2025
Menlo Ventures, un fondo de inversión que sigue el mercado de la IA empresarial en Estados Unidos, encuestó a responsables de IA dos años seguidos. En 2024, el 47 % de las soluciones de IA se construían internamente y el 53 % se compraban. En 2025, el 76 % de los casos de uso de IA se compraban (Menlo Ventures, 2024 y 2025). Como Menlo invierte en empresas de IA, conviene leer estas cifras teniéndolo en cuenta. Pero la dirección del cambio es clara.
El estudio del MIT NANDA de 2025 ayuda a entender por qué. En las 52 organizaciones entrevistadas, las herramientas desarrolladas con socios externos llegaron a un uso real en torno al 67 % de los casos, frente a alrededor del 33 % de las construidas internamente (Challapally et al., 2025).
Las herramientas desarrolladas con socios llegaron a un uso real aproximadamente el doble de veces que las construidas internamente. Los autores advierten de que la diferencia puede reflejar cómo son las organizaciones, y no solo el camino elegido.
Comprar software ya hecho
Comprar funciona bien cuando el proceso es igual que el de miles de empresas: transcripción de reuniones, apoyo a la redacción, atención básica al cliente, lectura de facturas estándar.
Sale mal cuando el proceso es lo que te diferencia. Si la forma en que planificas rutas, evalúas siniestros o gestionas el stock forma parte de tu ventaja, una herramienta genérica te obligará a trabajar como todo el mundo.
Construir con un equipo interno
Construir internamente compensa cuando la IA es el centro del negocio y hay trabajo para mantener ocupado a un equipo durante años.
Se complica cuando el equipo tiene que aprenderlo todo mientras entrega. El MIT identifica un problema recurrente en los desarrollos internos: herramientas que no aprenden con el uso ni se adaptan al contexto de la empresa, y que acaban abandonadas.
Trabajar con un socio especializado
Un socio tiene sentido cuando necesitas llegar rápido a producción en un proceso específico de tu operación y quieres quedarte con el sistema al final.
Sale mal cuando el socio entrega una caja negra y desaparece. La dependencia es el principal riesgo de este camino.
Las preguntas adecuadas
Para cada camino hay una pregunta que decide:
- Comprar: ¿la herramienta se adapta a nuestro proceso, o somos nosotros los que nos adaptamos a ella?
- Construir: ¿tenemos trabajo de IA para los próximos tres años, o solo para los próximos seis meses?
- Contratar: al terminar el proyecto, ¿el código, los datos y el conocimiento se quedan de nuestro lado?
La mayoría de las empresas acaba usando los tres: compra lo genérico, trabaja con socios en los primeros sistemas a medida y va formando un equipo propio conforme el volumen lo justifica. Sea cual sea el camino, conviene medirlo igual: cuánto tiempo pasa hasta que hay algo en producción, usado por el equipo y con resultados medidos.
Fuentes
- Challapally, A., Pease, C., Raskar, R., Chari, P. (MIT NANDA) (2025). The GenAI Divide: State of AI in Business 2025. MIT NANDA (resultados preliminares).
- Menlo Ventures (2024). 2024: The State of Generative AI in the Enterprise. Menlo Ventures (estudio de inversor).
- Menlo Ventures (2025). 2025: The State of Generative AI in the Enterprise. Menlo Ventures (estudio de inversor).